Una historia de esfuerzo y dedicación es la que alberga esta familia. Un ejemplo de perseverancia que le valió, en 2012, un reconocimiento de Banco Chile a la familia más emprendedora del año.

 

Si bien sus comienzos agrícolas nada tenían que ver con su actual negocio, formaron en la familia Acuña-Rasse la semilla por los emprendimientos. Fue así como en la década de los ’90, luego de algunos traspiés económicos en la Región Metropolitana, deciden trasladarse a la Región de Coquimbo en busca de nuevas oportunidades. La necesidad de un lugar de entretención para la familia fue su primera observación, oportunidad que supieron aprovechar y sobre la cual edificaron una de las empresas de entretención más grandes del país.

Primero comenzaron con algunos juegos como bicicletas dobles y triples, autos chocadores y una famosa cuncuna que recorría todos los rincones. Al poco tiempo deciden comprar un terreno camino al Valle del Elqui, donde actualmente se erige Curunina La Serena. Esta parcela venía con una pequeña piscina llamada el Cuarto Queso por su particular forma. Al poco tiempo se dieron cuenta que lo más atractivo del parque era dicha piscina. Posteriormente un viaje al extranjero les mostró las maravillas de los juegos acuáticos, por lo que decidieron exportar un tobogán desde México. Lo costoso del traslado, nuevamente despertó en ellos una ambiciosa idea: confeccionar sus propios toboganes. Es así como hoy en día la firma Acuña-Rasse provee de diversos juegos acuáticos a las empresas de entretención más destacadas del país. Innovando, por supuesto, en su propio negocio, donde la sana entretención familiar es su principal obejtivo.